Saltar al contenido

Enfermedades de transmisión sexual (ITS)

Las enfermedades de transmisión sexual, también llamadas infecciones de transmisión sexual (ITS), se contagian principalmente durante las relaciones sexuales. Son muy frecuentes, a menudo pasan desapercibidas y, detectadas a tiempo, la mayoría se curan o se controlan con eficacia.

¿Qué son las ITS?

Son infecciones causadas por bacterias, virus o parásitos que se transmiten a través del contacto sexual vaginal, anal u oral. Algunas también pueden contagiarse por la sangre o de la madre al bebé durante el embarazo o el parto. Forman parte de las enfermedades infecciosas y afectan a personas de cualquier edad, orientación o situación.

Muchas ITS cursan sin síntomas evidentes durante semanas, meses o incluso años. Esto explica que se transmitan con facilidad: una persona puede contagiar sin saber que está infectada.

Enfermedades más frecuentes

Estas son algunas de las ITS más habituales. Puedes consultar cada una para conocer sus síntomas, diagnóstico y tratamiento:

Síntomas de alerta

Aunque muchas ITS son silenciosas, conviene consultar ante señales como:

  • Secreción anormal por los genitales.
  • Dolor o escozor al orinar.
  • Llagas, verrugas o ampollas en la zona genital, anal o bucal.
  • Picor, enrojecimiento o dolor pélvico.
  • Sangrados fuera de lo habitual.

Puedes ampliar cómo interpretar estas señales en nuestra guía de síntomas.

Cómo prevenir las ITS

La prevención combina varias medidas que se refuerzan entre sí:

  • Uso del preservativo en las relaciones vaginales, anales y orales.
  • Vacunación frente al VPH y la hepatitis B, disponible en el calendario de vacunas.
  • Pruebas periódicas si hay parejas nuevas o varias parejas.
  • Comunicación con la pareja sobre el estado de salud sexual.
  • Tratamiento conjunto de la pareja cuando se confirma una infección, para evitar reinfecciones.

Estas pautas se enmarcan en las estrategias generales de prevención de las enfermedades infecciosas.

La importancia de la detección precoz

Detectar una ITS a tiempo cambia por completo su evolución. Muchas infecciones bacterianas, como la clamidia o la gonorrea, se curan con antibióticos si se tratan pronto; si no, pueden provocar complicaciones como infertilidad o dolor crónico. En el caso del VIH, el diagnóstico temprano permite iniciar un tratamiento que mantiene la salud y evita la transmisión.

Hacerse pruebas de ITS de forma periódica es un acto de responsabilidad, no un motivo de vergüenza. Las pruebas son sencillas, confidenciales y, en muchos lugares, gratuitas. Una detección a tiempo protege tu salud y la de tus parejas.

Qué hacer ante una sospecha

Si crees que has podido exponerte a una ITS o notas síntomas, acude a un centro de salud o a una consulta de salud sexual. El personal sanitario indicará las pruebas de diagnóstico adecuadas y, si procede, el tratamiento correspondiente. Evita mantener relaciones sin protección hasta descartar la infección.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tener una ITS sin ningún síntoma?

Sí, y es lo más habitual. La clamidia, la gonorrea, el VPH o el VIH pueden pasar mucho tiempo sin dar molestias mientras se transmiten y, en algunos casos, dañan la fertilidad. Por eso la única forma de saberlo con certeza es hacerse la prueba.

¿Cada cuánto conviene hacerse pruebas?

Al menos una vez al año si se mantienen relaciones sexuales con parejas nuevas u ocasionales, y con mayor frecuencia si hay varias parejas o no se usa preservativo de forma constante. También al iniciar una relación estable y siempre que aparezcan síntomas o la pareja reciba un diagnóstico.

¿El preservativo protege frente a todas las ITS?

Reduce mucho el riesgo de casi todas y es la medida más eficaz junto con la vacunación, pero no ofrece una protección total frente a las que se transmiten por contacto de piel con piel en zonas que no cubre, como el VPH, el herpes genital o la sífilis. Combinarlo con las pruebas periódicas y la vacuna del VPH es lo más seguro.

Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si sospechas que puedes tener una ITS, acude a tu médico o a un centro de salud sexual.