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Herpes genital

El herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por un virus muy común. Provoca brotes de pequeñas llagas o ampollas en la zona genital que van y vienen. No tiene cura, pero los medicamentos antivirales controlan bien los episodios y una vida sexual con herpes es totalmente normal.

¿Qué es el herpes genital?

El herpes genital está causado por el virus del herpes simple (VHS), que tiene dos tipos: el VHS-1, asociado también al herpes labial, y el VHS-2, la causa más habitual del herpes genital. Se transmite por contacto piel con piel durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Una vez en el cuerpo, el virus permanece de forma latente y puede reactivarse de vez en cuando. Es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes del mundo; convivir con él es habitual y no debe generar vergüenza.

Síntomas

Muchas personas apenas notan síntomas. Cuando aparecen, suelen incluir:

  • Picor, hormigueo o dolor en la zona genital o anal antes de que salgan las lesiones.
  • Pequeñas ampollas o llagas que se rompen y forman úlceras dolorosas.
  • Escozor al orinar si las lesiones están cerca de la uretra.
  • Ganglios inflamados en la ingle.
  • En el primer brote, fiebre, dolor de cabeza y malestar general.

El primer brote suele ser el más intenso. Después, los episodios tienden a ser más leves y espaciados. El estrés, la fiebre, el cansancio o la menstruación pueden favorecer una reactivación.

Causas y factores de riesgo

La causa es el virus del herpes simple, que se contagia por contacto directo con la piel o las mucosas de una persona infectada, incluso cuando no tiene lesiones visibles. Aumentan el riesgo las relaciones sin preservativo y tener varias parejas. Tener herpes u otras lesiones genitales facilita además la transmisión del VIH, y quien tiene una infección de transmisión sexual puede tener otras a la vez, como sífilis o clamidia.

Diagnóstico

El herpes genital suele diagnosticarse por el aspecto de las lesiones. Para confirmarlo, se puede tomar una muestra del líquido de una llaga y analizarla, o realizar un análisis de sangre que detecta anticuerpos frente al virus. Puedes conocer mejor cómo se estudian estas infecciones en la sección de diagnóstico.

Tratamiento

No existe un tratamiento que elimine el virus, pero los medicamentos antivirales controlan muy bien la infección: acortan y suavizan los brotes y, tomados de forma continua en las personas con episodios frecuentes, reducen su número y el riesgo de contagiar a la pareja. Durante un brote ayudan las medidas sencillas de higiene y analgesia. Amplía la información en tratamientos.

Prevención

Para reducir el riesgo de contagio conviene:

  • Usar preservativo, que disminuye el riesgo aunque no cubre toda la piel.
  • Evitar las relaciones sexuales durante los brotes, cuando la transmisión es mayor.
  • Hablar con la pareja del diagnóstico con naturalidad para tomar decisiones juntos.
  • Comentar el herpes al equipo médico durante el embarazo, para prevenir el contagio al bebé.

Encontrarás más recomendaciones en nuestra guía de prevención.

Preguntas frecuentes

¿El herpes genital tiene cura?

No se elimina el virus, que queda en el cuerpo de por vida, pero los antivirales controlan bien los brotes, los acortan y reducen las molestias y el contagio.

¿Se puede contagiar sin lesiones visibles?

Sí. El virus puede transmitirse aun sin llagas visibles, por lo que el preservativo reduce el riesgo pero no lo elimina del todo.

¿Cada cuánto aparecen los brotes?

Varía mucho según la persona. Suelen ser más frecuentes el primer año y luego se espacian y se hacen más leves.

Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si crees que puedes tener herpes genital u otra infección de transmisión sexual, acude a tu médico o a un centro de salud sexual.