Infarto de miocardio
El infarto de miocardio, o ataque al corazón, ocurre cuando se bloquea una arteria que lleva sangre al músculo cardíaco y una parte de ese músculo empieza a morir por falta de oxígeno. Es una urgencia médica: reconocer los síntomas y pedir ayuda de inmediato puede salvar la vida.
¿Qué es un infarto de miocardio?
El corazón es un músculo que necesita su propio riego de sangre, que le llega por las arterias coronarias. Con los años, en estas arterias pueden formarse placas de grasa (aterosclerosis). Si una placa se rompe, se crea un coágulo que tapona la arteria y corta el paso de sangre. La zona del corazón que queda sin oxígeno se lesiona: eso es el infarto. Cuanto más tiempo pasa sin tratamiento, mayor es el daño.
Señales de alarma: cómo actuar ante un infarto
Ante estos síntomas, llama de inmediato al número de emergencias (112 en España, 911 en gran parte de América Latina) y no esperes a ver si pasan:
- Dolor u opresión en el centro del pecho, como un peso, que dura más de unos minutos.
- Dolor que se extiende al brazo izquierdo, la mandíbula, el cuello, la espalda o el estómago.
- Falta de aire, sudor frío, náuseas o mareo.
- Sensación de angustia o de muerte inminente.
Mientras llega la ayuda: siéntate o túmbate, mantén la calma y afloja la ropa. No conduzcas tú mismo al hospital. Si la persona pierde el conocimiento y no respira, hay que iniciar la reanimación cardiopulmonar. Cada minuto cuenta.
Síntomas
Los síntomas más frecuentes del infarto son:
- Dolor o presión en el pecho, a veces con quemazón.
- Dolor irradiado al brazo, hombro, cuello o mandíbula.
- Dificultad para respirar.
- Sudoración fría y palidez.
- Náuseas, vómitos o malestar digestivo.
- Debilidad o desmayo.
En mujeres, personas mayores y personas con diabetes, el infarto puede dar síntomas menos típicos: cansancio extremo, falta de aire o molestia en el estómago, sin un dolor de pecho claro.
Causas y factores de riesgo
La causa principal es la aterosclerosis, favorecida por el colesterol alto, la hipertensión, la diabetes y, sobre todo, el tabaco. Otros factores son la obesidad, el sedentarismo, el estrés, la edad y los antecedentes familiares de enfermedad cardíaca. Muchos de estos factores se pueden modificar.
Diagnóstico
En urgencias, el infarto se confirma con un electrocardiograma y con un análisis de sangre que detecta unas sustancias (troponinas) que el corazón libera cuando se lesiona. A menudo se realiza también una coronariografía para ver qué arteria está tapada. Puedes leer más en nuestra guía de diagnóstico.
Tratamiento
El objetivo urgente es abrir la arteria bloqueada cuanto antes, normalmente con un cateterismo que coloca un pequeño tubo (stent), o con fármacos que disuelven el coágulo. Después, el tratamiento incluye medicamentos para el corazón, rehabilitación cardíaca y control estricto de los factores de riesgo. Consulta las opciones generales en la sección de tratamientos.
Prevención
La mejor forma de evitar un infarto es cuidar el corazón durante toda la vida: no fumar, controlar la tensión y el colesterol, tratar la diabetes, comer de forma equilibrada, mantener un peso saludable y hacer ejercicio. Estos hábitos también previenen el ictus y la insuficiencia cardíaca. Más consejos en nuestra página de prevención.
Preguntas frecuentes
¿Qué debo hacer si sospecho un infarto?
Llama de inmediato a emergencias y no conduzcas tú mismo al hospital. Siéntate o túmbate, mantén la calma y afloja la ropa. Cada minuto es clave para salvar el corazón.
¿Todos los infartos duelen en el pecho?
No. En mujeres, personas mayores y diabéticos puede manifestarse como falta de aire, náuseas, sudor frío o cansancio intenso, sin dolor de pecho evidente.
¿Se puede prevenir un infarto?
En gran medida sí: controlar la tensión, el colesterol y la diabetes, no fumar, cuidar el peso y hacer ejercicio reducen mucho el riesgo.
Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante síntomas de infarto, llama de inmediato al número de emergencias de tu país.