Epilepsia
La epilepsia es un trastorno neurológico que provoca crisis o convulsiones debido a una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes y afecta a personas de todas las edades. En la mayoría de los casos las crisis se controlan bien con medicación, lo que permite llevar una vida normal.
¿Qué es la epilepsia?
El cerebro funciona mediante pequeñas señales eléctricas que las neuronas se envían entre sí de forma ordenada. En una crisis epiléptica, un grupo de neuronas se activa de golpe y de manera descontrolada, como una descarga eléctrica. Según la zona del cerebro afectada, esto puede producir movimientos involuntarios, sensaciones extrañas, pérdida de conciencia u otros síntomas.
Se habla de epilepsia cuando una persona tiene tendencia a sufrir crisis repetidas. Tener una única crisis aislada no significa necesariamente padecer epilepsia. Forma parte de las enfermedades neurológicas y, con el tratamiento adecuado, muchas personas quedan libres de crisis.
Síntomas
Los síntomas dependen del tipo de crisis y de la parte del cerebro implicada. Los más habituales son:
- Convulsiones: sacudidas rítmicas de brazos y piernas, a veces con rigidez de todo el cuerpo.
- Pérdida de conciencia o de la conexión con el entorno durante unos segundos o minutos.
- Ausencias: episodios breves de "quedarse en blanco" con la mirada fija, frecuentes en la infancia.
- Movimientos automáticos y repetidos, como chasquear los labios o frotarse las manos.
- Sensaciones raras previas (aura): olores, sabores, hormigueos o una sensación de "déjà vu".
- Confusión, cansancio o dolor de cabeza tras la crisis.
Ante una convulsión: retira objetos peligrosos, protege la cabeza con algo blando y coloca a la persona de lado. No sujetes sus movimientos ni le metas nada en la boca. Llama a emergencias si dura más de cinco minutos o se repite.
Tipos de crisis
Las crisis se dividen en dos grandes grupos. Las crisis focales empiezan en una zona concreta del cerebro y pueden cursar con o sin pérdida de conciencia. Las crisis generalizadas afectan a los dos lados del cerebro desde el inicio; entre ellas están las convulsiones (crisis tónico-clónicas) y las ausencias. Conocer el tipo de crisis ayuda a elegir el mejor tratamiento.
Causas y factores de riesgo
En muchas personas no se encuentra una causa clara. Cuando existe, puede deberse a factores genéticos, lesiones cerebrales por traumatismos, un ictus, infecciones del cerebro, tumores o falta de oxígeno en el parto. Algunos factores pueden desencadenar crisis en personas con epilepsia, como la falta de sueño, el alcohol, la fiebre, el estrés o las luces intermitentes.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la descripción detallada de las crisis, por lo que la información de testigos es muy valiosa. La prueba principal es el electroencefalograma (EEG), que registra la actividad eléctrica del cerebro. También suelen realizarse pruebas de imagen como la resonancia. Puedes conocer mejor estos estudios en nuestra guía de diagnóstico.
Tratamiento
El objetivo es que la persona quede libre de crisis con los menos efectos secundarios posibles. Las opciones incluyen:
- Medicamentos antiepilépticos, que controlan las crisis en la mayoría de los casos.
- Cirugía, cuando las crisis provienen de una zona concreta y no responden a los fármacos.
- Otras terapias, como el estimulador del nervio vago o dietas especiales en casos seleccionados.
- Medidas de estilo de vida: dormir bien, evitar el alcohol y tomar la medicación con regularidad.
Consulta orientaciones generales en la sección de tratamientos. No conviene suspender la medicación por cuenta propia, ya que puede provocar nuevas crisis.
Prevención
Muchas epilepsias no se pueden prevenir, porque dependen de causas genéticas o desconocidas. Sí es posible reducir el riesgo de las que tienen una causa identificable, evitando el daño cerebral que las origina: usar casco y cinturón para prevenir traumatismos craneales, controlar la tensión arterial para reducir el riesgo de ictus, vacunarse frente a infecciones que pueden afectar al sistema nervioso y cuidar la salud durante el embarazo y el parto.
En quien ya tiene el diagnóstico, la prevención se centra en evitar nuevas crisis:
- Tomar la medicación todos los días, a la misma hora y sin interrumpirla por cuenta propia: es la causa más frecuente de recaída.
- Dormir lo suficiente y con horarios regulares, ya que la falta de sueño es un desencadenante habitual.
- Limitar el alcohol y evitar otras sustancias estimulantes.
- Identificar los desencadenantes personales (estrés, fiebre, luces intermitentes en algunos casos) y anotarlos en un diario de crisis.
Encontrarás más pautas generales en la guía de prevención.
Preguntas frecuentes
¿Qué debo hacer si alguien tiene una convulsión?
Mantén la calma, retira los objetos peligrosos y protege la cabeza. No sujetes a la persona ni le metas nada en la boca. Ponla de lado y controla el tiempo. Si dura más de cinco minutos, se repite o no recupera la conciencia, llama a emergencias.
¿Una crisis epiléptica significa que se tiene epilepsia?
No siempre. Muchas personas tienen una única crisis en su vida por fiebre, falta de sueño o alcohol. Se habla de epilepsia cuando hay tendencia a crisis repetidas sin un desencadenante inmediato.
¿La epilepsia se cura?
En muchos casos las crisis se controlan por completo con medicación y algunas personas llegan a dejar el tratamiento. En ciertos niños desaparece al crecer. Cuando los fármacos no bastan, la cirugía puede ser una opción.
Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tú o alguien cercano habéis tenido una crisis, acudid al médico para una valoración adecuada.