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Alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia. Se trata de un trastorno progresivo del cerebro que va deteriorando la memoria, el pensamiento y la capacidad de realizar las tareas cotidianas. Aunque todavía no tiene cura, un diagnóstico temprano y un buen acompañamiento mejoran mucho la calidad de vida de la persona enferma y de su familia.

¿Qué es el alzhéimer?

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, que daña de forma lenta y continua las células del cerebro (las neuronas). En las personas afectadas se acumulan unas proteínas anómalas que forman placas y ovillos que interrumpen la comunicación entre las neuronas y, con el tiempo, las destruyen. Como resultado, el cerebro se va encogiendo y pierde funciones.

Las primeras zonas afectadas suelen ser las relacionadas con la memoria reciente, por eso uno de los signos iniciales más habituales es olvidar información aprendida hace poco. A medida que la enfermedad avanza, se ven afectados el lenguaje, la orientación, el razonamiento y, finalmente, funciones básicas como caminar o tragar. Es una de las principales enfermedades neurológicas y su frecuencia aumenta con la edad.

Síntomas

Los síntomas evolucionan poco a poco a lo largo de los años. Los más característicos son:

  • Pérdida de memoria reciente: olvidar conversaciones, citas o dónde se dejaron los objetos.
  • Dificultad para encontrar palabras o seguir una conversación.
  • Desorientación en el tiempo y el espacio, incluso en lugares conocidos.
  • Problemas para planificar, resolver tareas cotidianas o manejar el dinero.
  • Cambios en el estado de ánimo, el carácter y la conducta.
  • Repetir preguntas o historias y dejar de reconocer a personas cercanas en fases avanzadas.

Olvidos ocasionales al envejecer son normales. Conviene consultar cuando la pérdida de memoria es frecuente, va a más y empieza a interferir en la vida diaria de la persona.

Fases de la enfermedad

Aunque cada persona evoluciona de forma distinta, suele hablarse de tres etapas: una fase leve, con olvidos y dificultades sutiles en la que la persona todavía es bastante independiente; una fase moderada, en la que necesita ayuda para las actividades cotidianas y aumentan la desorientación y los cambios de conducta; y una fase avanzada, en la que la dependencia es total y se pierde la capacidad de comunicarse y de moverse con autonomía.

Causas y factores de riesgo

No se conoce una única causa. Se cree que el alzhéimer surge de la combinación de la edad, factores genéticos y elementos del estilo de vida. El factor de riesgo más importante es la edad avanzada. Otros factores que aumentan el riesgo son los antecedentes familiares, la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo y el aislamiento social. Cuidar la salud del corazón y mantener la mente y el cuerpo activos parece proteger frente a la enfermedad.

Diagnóstico

No existe una única prueba que confirme el alzhéimer. El médico valora la historia clínica, realiza pruebas de memoria y de otras funciones mentales, y suele pedir análisis y pruebas de imagen del cerebro (como una resonancia) para descartar otras causas de los síntomas. Puedes conocer mejor cómo se estudian estas enfermedades en nuestra guía de diagnóstico. Un diagnóstico temprano permite planificar los cuidados y empezar antes el tratamiento.

Tratamiento y cuidados

El tratamiento no cura la enfermedad, pero busca aliviar los síntomas y mantener la autonomía el mayor tiempo posible. Suele combinar:

  • Medicamentos que pueden mejorar temporalmente la memoria y la atención o retrasar el deterioro.
  • Estimulación cognitiva y rutinas que ayudan a conservar capacidades.
  • Apoyo para los cambios de conducta, el sueño y el estado de ánimo.
  • Adaptación del hogar para prevenir caídas y accidentes.
  • Acompañamiento y descanso para la persona cuidadora, una parte esencial del cuidado.

Puedes consultar orientaciones generales en la sección de tratamientos. El cuidado de una persona con alzhéimer es un esfuerzo prolongado en el que conviene buscar apoyo profesional y de asociaciones de pacientes.

Prevención

No existe ninguna medida que garantice evitar el alzhéimer, pero sí hay factores de riesgo modificables sobre los que se puede actuar y que, en conjunto, se asocian a un menor riesgo de deterioro cognitivo:

  • Cuidar la salud cardiovascular: controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol. Lo que es bueno para el corazón lo es también para el cerebro.
  • Mantenerse físicamente activo y evitar el sedentarismo.
  • No fumar y limitar el alcohol.
  • Mantener la actividad mental y, sobre todo, la vida social: el aislamiento es un factor de riesgo reconocido.
  • Tratar la pérdida de audición, cuidar el sueño y proteger la cabeza de traumatismos.

Conviene desconfiar de suplementos o «entrenamientos cerebrales» que prometen prevenir la demencia: ninguno ha demostrado ese efecto. Puedes consultar las recomendaciones generales en la guía de prevención.

Preguntas frecuentes

¿El alzhéimer es lo mismo que la demencia?

No exactamente. La demencia es un término general para la pérdida de memoria y de otras capacidades mentales que dificulta la vida diaria. El alzhéimer es la causa más frecuente de demencia, pero hay otras, como la demencia vascular.

¿El alzhéimer es hereditario?

En la mayoría de los casos no se hereda de forma directa. Tener un familiar cercano aumenta algo el riesgo, pero la mayoría de los casos dependen de la edad, la genética y el estilo de vida. Solo una minoría se debe a formas hereditarias tempranas.

¿Se puede curar el alzhéimer?

Hoy no existe una cura. Los tratamientos pueden aliviar síntomas y ayudar a mantener la autonomía durante más tiempo, pero no detienen del todo el avance de la enfermedad.

Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tú o un familiar presentáis pérdida de memoria u otros síntomas que preocupan, acudid al médico para una valoración.