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Trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una enfermedad mental en la que el estado de ánimo cambia de forma marcada entre fases de euforia o exaltación y fases de depresión. No son «altibajos» normales, sino episodios que alteran la energía y la conducta, y que se controlan bien con tratamiento.

¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar, antes llamado enfermedad maníaco-depresiva, es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por episodios en los que este se eleva de forma anormal (manía o hipomanía) y episodios en los que se hunde (depresión). Entre unos y otros suele haber periodos de estabilidad en los que la persona se encuentra bien.

Existen distintas formas. En el tipo 1 hay episodios de manía completa, que pueden ser intensos, alternando con fases depresivas. En el tipo 2 los episodios de elevación del ánimo son más leves (hipomanía) y predominan las fases de depresión. Es una enfermedad relativamente frecuente, suele empezar en la juventud o al inicio de la edad adulta y no tiene nada que ver con la falta de voluntad o con el carácter de la persona.

Síntomas

Los síntomas dependen de la fase en la que se encuentre la persona.

En la fase de manía o hipomanía:

  • Ánimo muy elevado, eufórico o irritable.
  • Aumento de energía y actividad, con menos necesidad de dormir.
  • Pensamiento acelerado y habla rápida.
  • Autoestima exagerada y sensación de poder con todo.
  • Conductas impulsivas o arriesgadas (gastos, decisiones precipitadas).
  • Dificultad para concentrarse y distraerse con facilidad.

En la fase depresiva:

  • Tristeza profunda y pérdida de interés o placer.
  • Cansancio y falta de energía.
  • Alteraciones del sueño y del apetito.
  • Sentimientos de culpa o de inutilidad.
  • Dificultad para concentrarse y, en casos graves, pensamientos de muerte.

Durante la fase de manía la persona puede no darse cuenta de que hay un problema y sentirse especialmente bien. Por eso el apoyo de la familia y del entorno es tan importante para detectar los cambios a tiempo.

Causas y factores de riesgo

No se conoce una causa única. Intervienen factores genéticos (es más frecuente cuando hay antecedentes familiares), alteraciones en el funcionamiento del cerebro y factores ambientales como el estrés intenso, la falta de sueño, el consumo de sustancias o los acontecimientos vitales importantes, que pueden desencadenar los episodios. Se trata de una enfermedad biológica del cerebro, no de un defecto de la personalidad.

Antes de confirmarlo, el profesional descarta otras causas que pueden alterar el ánimo o la energía de forma parecida: un hipertiroidismo, el efecto de algunos medicamentos o el consumo de sustancias. Puedes consultar otras afecciones relacionadas en enfermedades mentales.

Diagnóstico

El diagnóstico lo realiza un profesional de salud mental mediante entrevistas y la valoración de la historia de los episodios a lo largo del tiempo. A menudo se detecta primero la fase depresiva, por lo que es importante que el profesional pregunte también por posibles episodios de exaltación. Puede llevar tiempo llegar al diagnóstico correcto. Conoce más sobre cómo se estudian los problemas de salud en nuestra guía de diagnóstico.

Tratamiento

El trastorno bipolar se controla bien con un tratamiento a largo plazo que combina:

  • Medicación estabilizadora del ánimo: es el pilar del tratamiento y ayuda a prevenir tanto las fases de manía como las depresivas.
  • Psicoterapia: ayuda a reconocer las señales de alarma, a mantener rutinas y a afrontar el impacto de la enfermedad.
  • Hábitos regulares: dormir bien, mantener horarios estables y evitar el alcohol y otras sustancias reduce el riesgo de recaída.
  • Seguimiento continuo: las revisiones periódicas permiten ajustar el tratamiento y actuar pronto ante cualquier cambio.

Consulta las opciones generales en la sección de tratamientos. El plan se decide siempre con el equipo médico.

Cuándo y dónde pedir ayuda

Conviene buscar ayuda cuando aparecen cambios marcados y sostenidos del ánimo, de la energía o del sueño, o cuando la conducta impulsiva pone en riesgo a la persona o a su entorno. El médico de familia puede orientar y derivar a salud mental, o se puede acudir directamente a psiquiatría. Si durante una fase depresiva surgen pensamientos de hacerse daño, hay que pedir ayuda de inmediato: en España, el 024 o el 112; en otros países, los servicios de emergencia locales. Acompañar sin juzgar y animar a mantener el tratamiento es una de las mejores formas de ayudar.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre el trastorno bipolar tipo 1 y tipo 2?

En el tipo 1 hay episodios de manía completa, que pueden ser graves, alternando con fases depresivas. En el tipo 2 aparecen episodios de hipomanía (más leves) junto con episodios depresivos, que suelen ser el motivo principal de consulta.

¿El trastorno bipolar tiene cura?

Es una enfermedad crónica que no se cura, pero se controla muy bien. Con tratamiento y seguimiento, la mayoría de las personas mantiene el ánimo estable durante largos periodos.

¿Es importante seguir el tratamiento aunque me encuentre bien?

Sí. El tratamiento previene nuevos episodios. Suspenderlo sin consultar es una causa frecuente de recaída; cualquier cambio debe hacerse con el equipo médico.

Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si crees que tú o alguien cercano podéis tener trastorno bipolar, acude a un profesional de salud mental.